Reseña: “Partials, la conexión” de Dan Wells

En 2076, en un mundo devastado por la guerra, los seres humanos están al borde de la extinción y la clave de la supervivencia está en manos de una chica de 16 años.La Humanidad está a punto de desaparecer tras haber perdido la guerra con los Parciales (seres creados con tecnología genética, idénticos a nosotros). Los humanos sobrevivientes fueron reducidos a unos pocos miles por el RM, un virus letal utilizado como arma biológica, al cual solo parte de la población es inmune. Los habitantes se concentraron en Long Island y, aunque los Parciales se han retirado misteriosamente, su amenaza persiste. Pero lo peor es que en once años no ha habido un solo bebé que haya sobrevivido al RM.
Kira Walter, una estudiante de medicina de dieciséis años, se encuentra en la línea de fuego en esta batalla. Es testigo de los estragos que causa el RM y también de las leyes de embarazo obligatorio, que han llevado a la ciudad a las puertas de una guerra civil. En la desesperada búsqueda por salvar la continuidad de su raza, Kira descubrirá que la supervivencia de humanos y Parciales dependerá de sus esfuerzos por comprender la conexión entre ambos, algo que el mundo ha olvidado… o quizás nunca supo que existía. En el camino develará varios misterios y un secreto que va más allá de las luchas por el poder, el control y la conservación. ¿Rebeldía u obediencia? ¿Autoritarismo o revolución? La respuesta parece ser una sola: libertad. Pero, ¿a qué precio?

Opinión personal: 

Entre las distopías que merecen la pena está Partials, la conexión, del estadounidense Dan Wells. Una de tantas, que sin embargo se lleva las palmas al saber manejarse con maestría entre los tópicos de la ciencia ficción, sin llegar a ser aburrida o muchas veces vista.

Kira Walker es una enfermera en la maternidad de Long Island, dónde la mayor parte del tiempo ve como los recién nacidos mueren a las pocas horas, sin que hayan encontrado la cura a aquello que los aqueja: el virus del RM. Un virus que mató al 99% de la población y que dejó a los sobrevivientes en esta pequeña isla estadounidense. Kira tiene 16 años (la edad común entre la mayoría de las protagonistas de esta nueva generación de novelas), un grupo de amigos que también han sobrevivido al virus y que están “conformes” con la vida que les ha tocado hasta ahora. Sin embargo, Kira quiere más… sobre todo cuando se entera que su amiga está embarazada.

Y es que la inmejorable medida para que la población crezca y se pueda hallar una cura contra el virus, es que las chicas se embaracen al llegar a los 18, ya sea con una fecundación natural o una asistida. Da igual, la idea es tener millones de posibilidades de encontrar, de entre todos los bebés muertos, uno que sea capaz de sobrevivir al virus, y que le dé esperanza a la disminuida humanidad.

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