Reseña: “El libro del día del juicio final” de Connie Willis

A mediados del siglo XXI, Kivrin, una audaz estudiante de historia, decide viajar en el tiempo para estudiar “in situ” una de las eras más mortíferas y peligrosas de la historia humana: la Edad Media. Pero una crisis que enlaza extrañamente pasado, presente y futuro atrapa a Kivrin en uno de los años más peligrosos de la Edad Media, mientras sus compañeros de Oxford en el año 2054, atacados de repente por una enfermedad desconocida, intentan infructuosamente rescatarla. Perdida en una época de superstición y de miedo, Kivrin descubre que se ha convertido en un improbable Angel de Esperanza durante una de las horas más oscuras de la historia.

Opinión personal: 

Desde que en 2012 comencé en serio a leer ciencia ficción, el género me ha atraído bastante. Y me he encontrado con verdaderas joyas de este tipo de literatura. Una de ellas es Doomsday book, o El libro del día del juicio final, de Connie Willis. ¡Esto sí que es ciencia ficción, señores! Tomen nota todos quienes quieran escribir algo de este género literario.

Mujer del medioevo

Al grano, el libro parte con un “lanzamiento” hacia el pasado de una historiadora, Kivrin, quien súper interesada en la edad media, decide enfrentarse sola a este pasado calificado como un 10 en cuanto a riesgos posibles. En la escala de 1 a 10, 1 es sin riesgo, y 10 es mejor ni te acerques. Sin embargo, Kivrin va hacia 1320, un año considerado un 9.

A pesar de que es advertida por uno de los profesores de la Facultad de Historia de la universidad de Oxford, Dunworthy, Kivrin, obsesionada con la edad media, prefiere no hacer caso. Lo malo es que cuando llega al supuesto 1320, las cosas no se disponen tan fáciles como ella pensaba.

El libro aborda también el tema de la peste negra que asoló a Europa durante el siglo XIV, con tal maestría, que una hasta siente pena por aquellas personas.

Por otro lado, en la actualidad, y en pleno siglo XXI, el caos se desata cuando un extraño virus se propague por todo Oxford, y las comunicaciones entre Dunworthy y Kivrin se vean realmente afectadas.

Concuerdo con lo que aparece en la crítica respecto a la obra de Willis. “Una mezcla, inteligente y satisfactoria, de la ciencia ficción clásica con la mejor reconstrucción histórica”, Publishers Weekly. La trama, tan intrincada y extensa como parece a simple vista, es en realidad tan apasionante y satisfactoria, que parece que viviéramos el viaje en el tiempo como si no fuera más que ir de un lado a otro, y la edad media se nos presenta de forma tal real que, a pesar de todo, morimos por quedarnos a vivir allá.

Grabados de la peste negra en la Edad Media

Sin convertirse en una crítica despiadada a la Iglesia, Connie Willis logra introducirnos en la moral de ambos siglos, el XIV y el XXI respecto a este tema, dejando en claro que, a pesar de todo, las cosas no han cambiado tanto a lo largo del tiempo. Además, los personajes juegan un papel esencial a la hora de llevar esta moral a la vista del lector, ya que sus diálogos dicen incluso más de lo que la autora nos describe.

Otro punto destacable y que hace que ame a los autores cada vez que leo algo así: la intriga tan bien desarrollada en la historia. Todo el tiempo una está con la sensación de que no tienes idea qué va a pasar, o de dónde saldrán las respuestas o por qué se dan las cosas como tal. De verdad, los giros en su mayoría son totalmente inesperados. ¡Te comerás las uñas!

Primera edición de Doomsday book

Destaco el que los personajes, a pesar de ser muchos, son claramente distinguibles entre sí. Me entretuve mucho leyéndolos, sobre todo a la señora Gaddson, a quien todos odiaban por llevar “la palabra de Dios” de forma tan macabra a los enfermos. Me recordó un poco a un personaje de Stephen King, en la Niebla (Mrs. Carmody)

Mi otro personaje favorito fue Colin, el sobrino-nieto de Mary Arehns, doctora en el Hospital de Oxford, quien se hace muy amigo de Dunworthy y le ayuda a traer de vuelta a Kivrin. Además, el padre Roche, sacerdote de la pequeña aldea donde la protagonista pasa sus días, y que logró sacarme más de una lágrima; la pequeña Agnes, Rosemund, lady Elywis, etc. Son tan variados, pero tan bien logrados, que no decepciona ni nos parecen personajes de cartón.

Un detalle exquisito para la historia, pero que no abruma ni aburre, un ritmo muy bien logrado, un poco de humor, un poco de acción, algo de romance (muy poquito) y sobre todo, esas ganas terribles que te dejan de que los viajes en el tiempo fueran reales. ¡Altamente recomendable!

Sobre la autora:


Constance Elaine Trimmer Willis (31 de diciembre de 1945 ), más conocida comoConnie Willis, es una escritora estadounidense de ciencia ficción.

Se inició profesionalmente como profesora de enseñanza media antes de dedicarse a la literatura, en la que comenzó publicando relatos en antologías durante de la decada de los 70 del pasado siglo. Posteriormente adquirió fama como novelista en 1987 con Los sueños de Lincoln, ganadora del John W. Campbell Memorial de 1988. En esta novela la protagonista experimenta un enlace mental a través de dos siglos con el general Lee y comparte sus ansiedades respecto al final de la guerra de Secesión.

En 1992 publica su obra más conocida, El libro del día del Juicio Final, con la que ganó los tres premios más importantes del género: el Hugo (1993), premio de los lectores, el Nébula (1992), premio de los escritores del género, y el Locus (1993), premio de una importante revista de ciencia ficción y fantasía. Al igual que la anterior, esta historia utiliza el viaje en el tiempo, esta vez físico, y nos retrata unos días del siglo de la Peste Negra a través de una historiadora “de campo” de la universidad de Oxford. Paralelamente, la narración sigue los acontecimientos que su mentor y los demás habitantes de Oxford padecen mientras ella está en el pasado.

Su carrera ha continuado con éxito, como ejemplifican sus otros dos premios Locus, concedidos por sus novelas Tránsito y Por no mencionar al perro. Esta última le valió también otro Hugo en la categoría de novela. En categorías de narraciones más breves (novela corta, cuento) ha recibido también 8 Hugos y 5 Nébulas a lo largo de su carrera, lo que la sitúa entre las mejores cultivadoras de estas formas literarias breves del género.

Su obra se caracteriza por una prosa agradable en la que maneja hábilmente la emotividad y que está habitualmente salpicada de un fino humor. Algunas de sus novelas más importantes (Los sueños de LincolnEl libro del día del Juicio FinalPor no mencionar al perro) y varias narraciones breves tratan del viaje en el tiempo, pero la autora ha explorado otros temas como la investigación científica (Oveja mansa, 1996), las experiencias cercanas a la muerte (Tránsito, 2001), el retoque informático de películas (Remake, 1994), la exploración de un planeta (Territorio inexplorado, 1994), etc. Sin embargo todos ellos son más bien utilizados como meros escenarios, resultando de mayor importancia el cómo permiten introducir reflexiones sociales o profundizar en la psicología de los personajes.

También ha escrito fantasía, por ejemplo en Espíritu de la Navidad recopila varias historias de este género al tiempo que declara en su introducción su pasión por la Navidad y todo lo relacionado con ella.

Actualmente vive en Greely, Colorado, con su marido, Courtney Willis, profesor de física en la Universidad del Norte de Colorado, y con la hija de ambos, Cordelia.

Biografía tomada de Wikipedia.org

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Reseña: “Sólo un enemigo: el tiempo” de Michael Bishop

“Sólo un enemigo: el tiempo” de Michael Bishop

John Monegal, de raza negra, nacido en España de una prostituta, posteriormente adoptado por un sargento de las fuerzas aéreas norteamericanas, se siente acosado por sus circunstancias y por las múltiples complicaciones de la vida moderna. En sueños, su espíritu viaja a un deslumbrante mundo ecuatorial al que ama. Pero este mundo interior es extraño y confuso, incluso más intoxicante que las realidades de su vida en el siglo XX. Monegal encuentra a un científico que se interesa por sus sueños y le ofrece la posibilidad de vivirlos trasladándolo en el tiempo un millón de años hacia atrás…

 

Página del autor: http://www.michaelbishop-writer.com/

Opinión personal:

Comencé este libro por curiosidad. No porque alguien me lo haya recomendado o porque estuviera en las listas de los más vendidos o los libros de moda, que al parecer todos debemos leer. Y también porque estaba dentro de los ganadores de los Premios Nebula, destinados a los libros de ciencia ficción.  Y debo decir que me fascinó.

Este es un libro de ciencia ficción, sin ser necesariamente de ciencia ficción. John Monegal es un hombre de color, hijo de una prostituta española muda y un militar afroamericano que un día es cedido en adopción (más bien regalado) a una familia norteamericana ligada a las fuerzas militares también. Desde pequeño tiene extraños sueños, vívidos viajes a un pasado lejano, específicamente en la prehistoria de la humanidad. Su madre adoptiva, Jeanette, teme por la vida de su hijo constantemente hasta que, movida por su propio interés, decide escribir estas historias y publicarlas, lo que causa la huida de John.

Por otro lado, el libro nos relata el viaje al pasado de Joshua Kampa, quien debe adaptarse al modo de vida de un grupo de homo habilis en la época del pleistoceno, en la región de África oriental.

“…el Pleistoceno terminó hace 10.000 años atrás. Se ubica dentro de la Era Cenozoica, en su periodo cuaternario.
Aquí no hay dinosaurios como en Jurasik Park. En relación al desarrollo humano, este corresponde al Paleolítico, donde se manifiestan las primeras participaciones del Homo Sapiens”

En este viaje al pasado, Joshua conocerá a Elena, una particular hembra habilina que parece ser rechazada por sus congéneres, pero que logra llamar la atención de este viajero en el tiempo y unirse a él como pareja.

Ok, ustedes dirán: ¡Qué demonios! La vida de Joshua y de John tienen mucho en común. Eso les diré para no arruinarles la sorpresa. Pero en este caso me encontré queriendo saber más acerca del viaje de Joshua y de su adaptación a este nuevo lugar sacado de sus sueños. La forma de narrar que tiene Bishop tiene un ritmo constante, sólo a veces se hace pesada, más que nada al final de la historia, pero siempre con un propósito, no en vano. Incluso a pesar de la ciencia ficción, la historia es totalmente verosímil. Narrado tanto en primera como en tercera persona, ambas formas son cercanas al lector y lo introducen de manera clara a este pasado tan poco abordado por otros autores del género (creo que la época más antigua a la que llega un autor que haya leído es la antigua Grecia, de la mano de Dan Simmons en “Ilión”).

En Goodreads le dí 4 de 5 estrellas (iba para las 5 al principio, pero comenzó a bajar la intensidad al final). Más que nada por lo que argumento antes. El ritmo y la historia comienzan a debilitarse casi para el final, a pesar de que Bishop cierra muy bien los nudos argumentales y deja uno que otro abierto a propósito. Dudo que tenga continuación, pero de que el final es abierto, lo es.

Homo habilis en el Pleistoceno

Creo que lo que más me motivó a seguir leyendo fue el saber más acerca de esta primitiva civilización, de sus costumbres totalmente opuestas a las nuestras (sobre todo en la forma de morir de los habilinos), la relación que se forma entre  Joshua y Elena (que a simple vista parece hasta zoofilia, porque Elena es un poquito menos “mona” que sus congéneres), los cánticos al sol cada mañana y las incipientes palabras que Joshua logra enseñarle a su mujer habilina en el tiempo en que está.

Al volver todo parece ser nada más que un sueño, pero Joshua trae consigo una prueba contundente de su estancia en el pleistoceno.

Por otro lado la vida de John Monegal es sin duda interesante. John ha aprendido a hablar recién a los dos años, dada la falta de comunicación que existía entre él y su madre biológica (recordemos que la mujer era muda) y, aunque se siente aceptado por su familia adoptiva, cree que su lugar no es con ellos y que, de algún modo, el tenerlo en la familia es más bien un favor que le hacen. Incluso Jeanette, en un arranque de “creatividad” decide poner por escrito todo el trauma que ha significado para John el vivir prácticamente en sus sueños, lo que causa un distanciamiento entre ellos antes que John termine la secundaria.

Todo lo que parece irrelevante en un principio, tiene un propósito más adelante. Lo único que no me quedó claro, quizá debido a la traducción, es si Joshua además de ser un hombre de color, también sufre de enanismo. Se explica que es bajo en estatura, pero nunca se deja en claro qué condición posee, lo que influiría aún más en el desarraigo que siente el protagonista por su entorno.

Los invito realmente a darle una oportunidad a esta novela, creo que es uno de mis descubrimientos más apreciados de este año.

Sobre el autor:

Michael Bishop

Michael Lawson Bishop (12 de noviembre de 1945 en Lincoln (Nebraska)) es un escritor de ciencia ficción estadounidense, ganador de varios premios literarios. A lo largo de cuatro décadas y unos treinta libros, ha creado un cuerpo de trabajos que permanecen entre los más admirados en la literatura de ciencia ficción y fantasía modernas.

Bishop ha sido premiado con el Premio Nébula a la mejor novela, en 1982 por Sólo un enemigo: el tiempo, y con el Premio Nébula al mejor relato en 1981 por La vivificación. También recibió cuatro premios Locus y su obra ha sido nominada para varios premios Hugo. En julio de 2009 La pilarecibió el premio Shirley Jackson por el mejor relato de 2008.

En 1993 20th Century Fox seleccionó a su novela Turnos frágiles para una película, y adquirió los derechos en 1995.