Reseña: “Rebelión 20.06.19” de Javier Miró

En el año 2024 Madrid no es una ciudad, sólo un montón de ruinas donde no hay ciudadanos, sólo supervivientes. No hay comida, ni agua, ni justicia, ni esperanza.

Sólo hay una Rebelión.

Álex el Mono es uno de los hijos de la Rebelión. Y como tal no posee más que un incierto presente, unos pantalones desgastados, un Kalashnikov y una determinación por sobrevivir por encima de la lógica. Ha sido condenado a muerte, traicionado por aquellos que, al igual que él mismo, no se pueden considerar amigos más que del día a día y de las balas de su arma. Espera su final en una sucia celda, mientras recibe las cada vez más incómodas y persistentes visitas de sus captores y sus recuerdos.

Opinión personal:

Ya antes ha habido escritores que pretendieron profetizar el futuro a partir de un hecho inquietante en el presente. Tenemos a Orwell por ejemplo, a Huxley en otro lado, y seguramente hay más que no recuerdo en este minuto, que nos plantearon la idea del “Y si” de forma, en ese entonces, lejana y perturbadora, pero que desde este presente, muchos años después, la hemos aceptado como posibilidad cierta. Les llamamos “escritores de ciencia ficción”, título que hoy por hoy puede replantearse tal calidad. Sin embargo, cuando el “Y si” está mucho más cargado a la realidad que a la fantasía, lo relatado es sencillamente inquietante.

En “Rebelión 20.06.19” Javier Miró nos plantea esa posibilidad. A partir de la debacle social y económica que atravesó (y atraviesa) España hace algunos años, el futuro condicional del relato se abre como una posiblidad cierta y desoladora. Nos situamos en Madrid, diez años después de este 2014, desde donde se rememora la decadencia y revolución social que se produjo en España a raíz del mal manejo del gobierno y los poderosos frente al pueblo que lucha por sobrevivir. La ley del más fuerte toma las riendas de la realidad y la gente queda a merced de su propia inteligencia y habilidad para sobrevivir. Se le suma además un virus que acaba con gran parte de la población y la hambruna a la que se enfrentan.

En este panorama desolador vive “Álex el mono”, un joven guerrillero que ha debido vérselas por sí mismo desde que su familia muriera cuando él aún no entraba en la adolescencia. Una suerte de anti-héroe apocalíptico, puesto que Álex se ha convertido en casi una máquina de matar y que desea con todas sus fuerzas alzarse con su pueblo para volver a ser lo que era antes.

La trama en sí es un conjunto de raccontos hilados para contar la vida de Álex y las razones de su situación actual, donde se le ve privado de libertad en una oscura celda por razones desconocidas (Que luego se conocen, claro). En su vida intervienen una serie de personajes que lo marcan en mayor o menor medida, mujeres que ha amado, amigos que le ayudan o lo traicionan, familiares que escapan, etc. Lo que deja no sólo huellas físicas en Álex…

Hay un punto en específico que me recordó mucho a lo planteado por un escritor chileno hace muchos años, y de cuyo libro también hice reseña hace un tiempo: Hugo Correa (“Los Altísimos”). En el libro de Correa se habla (sin decir que lo es, claro) de un supersocialismo. No existen las familias, los hijos se crian con “nodrizas”, que son nada más que extrañas máquinas sin sentimientos, no hay propiedad privada, etc. Aquí pasa algo que, sin llegar al extremo, me supo bastante similar:

Los niños eran el bien más preciado del clan. Pertenecían a todos, y cada uno de sus miembros estaba a cargo de ellos, tanto en su educación, como en su protección, y en cualquier otro campo.

Madrid atraviesa esta edad oscura manteniendo algo de la civilidad que antes conocían, pero que pende de un hilo por cada año que pasa. Y aquí no se trata de una lucha entre el bien y el mal, porque parece que no existe ningún lugar definido, si no de una lucha por el bendito y maldito poder. Aquel que convierte al ser humano en verdaderas alimañas.

Una historia realmente bien contada, algo confusa al principio ya que debes acostumbrarte al tema de los raccontos y estar atento porque los detalles abundan para más adelante. Una pluma personal como no había visto hasta ahora, sin ánimos de copiarle a nadie, fiel a su dueño. Escenas de acción potentes y desgarradoras, drama en su justa medida (no sobreactuado, me refiero) y un largo etcétera de cualidades que sin duda merecen la pena en un libro. Con un lenguaje muy acorde a cada personaje (y eso que no estoy demasiado familiarizada con los modismos en España), que no se me hizo pesado ni incomprensible.

Perfecto también para leerlo junto a la canción “Paradise (What about us?)” de Within Temptation ft. Tarja.

Una alegoría también a la esperanza, aquella que es sin duda, más fuerte que el miedo y que alienta a los ciudadanos de Madrid a mirar por encima del terrible presente en el que viven.

Mi puntuación en Goodreads: 5/5

Sobre el autor:

Javier Miró

Nací el 6 de enero de 1981 en Sevilla, España. Me licencié en Historia en la facultad de mi ciudad, pero mi vocación y mi verdadera pasión siempre fueron las letras: crear mis propias historias. Con 23 años abandoné Sevilla para vivir en varias ciudades como Málaga, Toronto, o Madrid, donde pasé los 4 años más productivos de mi carrera como escritor, y donde escribí mi primera novela: Rebelión. Actualmente vivo en Australia, en Melbourne, trabajando con ahínco en publicar mis novelas y enfrascado como nunca en mis proyectos.

Más info en:

https://www.goodreads.com/author/show/7031499.Javier_Mir_

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Reseña: “Las uvas de la ira” de John Steinbeck

“Las uvas de la ira” de John Steinbeck

Forzados por la sequía y el acoso de los bancos, los Joad, una familia de granjeros de la Oklahoma rural y empobrecida de los años treinta, emprenden un atribulado éxodo a lo largo de la carretera 66 con la intención de buscar trabajo y una vida digna en California. Si atrás dejan campos asolados por las tormentas de polvo, en el camino solo encuentran penuria, hambre, hostilidad en los pueblos por los que pasan… Pero ni las advertencias de quienes regresan, pobres y desengañados, ni la muerte y la progresiva desintegración de la familia, bastan para que cejen en su empeño. Y, en su afán de supervivencia, conservan la entereza y la dignidad frente a la miseria moral de quienes se aprovechan de la miseria real. Posiblemente haya que huir del infierno para descubrir que no existe la tierra prometida.

Opinión personal:

Este año, junto al club de lectura del cual formo parte, vamos a leer “libros prohibidos”. No que estén escondidos bajo siete llaves, ni en poder del Vaticano, si no que, por su contenido, alguna vez fueron rechazados por un sector o un por país determinado. Comenzamos por “Las uvas de la ira” de John Steinbeck porque es el más largo de la lista que escogimos.

No me sorprende que la obra de Steinbeck se haya ganado el premio Pulitzer en 1940. Ni que haya vendido muchos miles de ejemplares. Ni que el libro haya sido llevado al cine y a la televisión. Todo ello es porque lo vale.

“Las uvas de la ira”, quizás el relato más conocido del autor, cuenta las desventuras de la familia Joad, una vez que es forzada a salir de su casa en Oklahoma, mientras viaja en la carcacha familiar a través de la carretera con rumbo al sur. Historia de una familia rural expuesta al hambre, a las humillaciones y a la discriminación en su propio país. Está ambientada en los Estados Unidos post depresión (de 29), momento en que el país intenta recuperar la economía y los campos del norte dejan de utilizar mano de obra campesina para reemplazarla por tractores.

Tom Joad, interpretado por Henry Fonda, en la versión cinematográfica de 1940.

Tom Joad, segundo hijo de la familia, vuelve a casa luego de pasar cuatro años en la prisión, acusado de asesinato. Tom no es un mal hombre, sólo es un tipo al que no le gusta que lo provoquen. Cuando llega a casa descubre que su familia ha abandonado la propiedad y se ha ido a vivir con el tío John, un hombre solo que se culpa por la muerte de su mujer y su hijo, muchos años atrás. Están a punto de abandonar también esta casa para marcharse al sur, luego de recibir un volante donde buscan 800 trabajadores para recoger fruta en los campos de California.

La idea de tener un pequeño terreno, una casita blanca con una cerca y árboles frutales alrededor tienta a la familia para emprender el viaje. En el viejo camión de los Joad, modificado especialmente para la ocasión, transportan a toda la familia: padre, madre, abuelo, abuela, Noah (hijo mayor), Al (4to hijo), Rose of Sharon (3ra hija), Tom, Ruthie (hija menor), Winfield (hijo menor), Connie (marido de Rose) y Casy, el ex predicador amigo de la familia. Grupo que irá mermando en integrantes a medida que el avance hacia California se hace más grande.

Prefiero no hacerles spoilers para que lean la novela, pero de que es cruda, triste y a veces una se pregunta por qué tanta pena y tanta injusticia junta en este libro, es cierto. La novela juega con un realismo social tan bien descrito que a veces resulta chocante. Y sin embargo, choca porque de algún modo no hemos tenido que vivirlo. Me acordé de mi padre todo el rato mientras leía la novela… “cuando éramos chicos, teníamos que irnos a pie pelado a la escuela, para que el barro de los caminos no ensuciara los zapatos. Y había que caminar muchos kilómetros para tomar el bus y levantarse de noche, para poder llegar a tiempo.”

Mi padre nació varios años después de la publicación de esta novela, pero el retraso que había en Chile en la época en que mi papá era niño, y sobre todo para los campos, me sirvieron de referente a la hora de entender algo más de la realidad que se vivía por Estados Unidos en ese entonces. Luego de la crisis del 29 hubo una época en que la demanda por trabajo era tal que, según fuentes cercanas, el 20% de la población estadounidense estaba desempleada. La gente trabajaba por hambre, por necesidad, se peleaban el poco trabajo que había por una hogaza de pan, por algo que dar de comer a sus hijos.

Yo no logro a esta altura de mi vida, o del desarrollo del país, imaginarme lo que es trabajar por hambre. Uno por lo general trabaja por comida, sí, por pagar las cuentas de la casa, por pagar el colegio de los niños, pero pensar en trabajar todo un día para llevarte un pedazo de pan a la boca al finalizar la jornada, o para comprar una caja de leche porque tus hijos no han comido nada de nada y se mueren de hambre, es realmente aterrador. Sé que todavía existe gente en esa condición, pero de alguna forma las cosas en estos tiempos se consiguen más fácilmente o quizá, luego de no tanto esfuerzo. Quién quiera trabajar encuentra trabajo y no estás poniendo en riesgo tu salud o la de tu familia por ello. O quizá sí, y lo que yo veo está sesgado por la realidad que vivo.

Sin embargo, la novela de Steinbeck da con un punto que, hasta este minuto, es totalmente cierto:

Si tienes problemas o estás necesitado… acude a la gente pobre. Son los únicos que te van a ayudar… los únicos.

No hay cosa más cierta que esta. Hasta ahora no comprendía por qué el “gusto” de algunas familias de vivir todos juntos, padres, hijos, nietos, sobrinos, cuñados, cónyuges, etc. Todos amontonados en una misma casa. Es por ayudarse unos a otros, es para mantener unida a la familia. Una puede pasar necesidades, pero si tu familia está al lado, si tu gente te apoya, las cosas se ven menos complicadas. El ideal de Steinbeck retratado en este libro es una comunidad que sea capaz de organizarse para ayudarse los unos a los otros. El autor está constantemente haciendo referencias a esto: si el pueblo se organiza, puede ser más fuerte que sus adversarios, que los ricos, que los dueños de las tierras.

Jane Darwell como Ma Joad, en la versión cinematográfica de 1940.

Mención aparte para el personaje más centrado y más tozudo de la novela: la Sra. Joad. Ella es quién lucha todo el tiempo para mantener a la familia unida, a pesar de las muertes y las deserciones. Ella es quién habla desde la razón por sus hijos. Y también es quién está más ilusionada con la idea de trabajar en este idílico lugar donde podrán establecerse una vez que encuentren trabajo y puedan tener todo lo que alguna vez les fue arrebatado.

Ma Joad, como es mencionada en el original, no pierde la compostura ante ninguna de las desavenencias que surgen en el avance hacia el sur, y se mantiene firme junto a Tom, su segundo hijo, para no ver caer a su familia de una vez. Todo lo que ella desea son las comodidades básicas para su gente: un buen lugar donde dormir, comida, agua caliente, servicios sanitarios limpios y trabajo.

Lamentablemente los Joad tienen que enfrentar a diario el odio que sus compatriotas del sur les tienen, llamándoles okies o provocándoles en cualquier ocasión, a fin de deshacerse de ellos lo más pronto posible. En California el paisaje idílico sí existe, si se pueden ver los campos verdes, los árboles frutales, el agua clara y las casitas blancas con cercas de madera, pero no todo está al alcance de la mano. La mayor parte de la tierra es propiedad privada y no existe la posibilidad de trabajar por ella, salvo esclavizándose por comida.

Como mencioné antes, existen muchas referencias a la unión del pueblo para vencer a los ricos en esta novela. También hay alusiones a la economía mal administrada del país (una familia que trabaja todo el día por un dólar y medio y que debe gastarlo en la tienda de la misma compañía que les da trabajo), a la conquista de California después de quitársela a los mexicanos, etc. Una novela que, para la época, es capaz de crear consciencia y sobre todo, de despertar el descontento de un pueblo que recién se está recuperando de su caída más importante en años. Alusiones a cómo se le trataba a la gente si deseaban organizarse (“Esos rojos hijos de puta”) y a la negligencia y corrupción de la policía.

Sin duda, un libro que hirió más de alguna sensibilidad y que por ello, fue prohibido. Se le comparó incluso con el Manifiesto Comunista, de Karl Marx, dadas las referencias antes mencionadas.

La familia Joad, en la versión cinematográfica de 1940.

Lo único que me hubiera gustado de “Las uvas de la ira” es que el autor hubiera cerrado las historias que quedaron inconclusas, en el aire. La historia de Connie, por ejemplo. O la historia de Noah, (pequeño spoiler) luego de abandonar a la familia. También algunas descripciones, sobre todo al principio, aquellos capítulos como de “contexto”, se hacen pesados y pueden ser saltados rápidamente. Sirven para comprender el capítulo que sigue, pero a veces se tornaban algo tediosos.

Mi calificación en Goodreads: 4/5 estrellas. Es más un 4.5, pero en la página no puedes poner medios puntos. Y como puse en Facebook, si te precias de ser un buen lector, no puedes no leer este libro. Es indispensable.

Sobre el autor:

(Salinas, 1902 – Nueva York, 1968) Narrador y dramaturgo estadounidense, famoso por sus novelas que lo ubican en la primera línea de la corriente naturalista o del realismo social americano, junto a nombres como E. Caldwell y otros. Obtuvo el premio Nobel en 1962.

John Steinbeck

Estudió en la Universidad de Stanford, pero desde muy temprano tuvo que trabajar duramente como albañil, jornalero rural, agrimensor o empleado de tienda. En la década de 1930 describió la pobreza que acompañó a la Depresión económica y tuvo su primer reconocimiento crítico con la novela Tortilla Flat, en 1935.

Su estilo, heredero del naturalismo y próximo al periodismo, se sustenta sin embargo en una gran carga de emotividad en los argumentos y en el simbolismo que trasuntan las situaciones y personajes que crea, como ocurre en sus obras mayores: De ratones y hombres (1937), Las uvas de la ira (1939) y Al este del Edén (1952). De ratones y hombres, llevada posteriormente al cine, trata sobre un retrasado que inocentemente provoca una serie de catástrofes en un rancho, los cuales concluyen con su muerte.

Las uvas de la ira surgió de los artículos periodísticos que Steinbeck había escrito sobre las nuevas oleadas de trabajadores que llegaban a California, y desató polémicas encendidas en el plano político y en la crítica, ya que fue acusado de socialista y perturbador. El argumento de esta novela narra la migración de familias de Texas y Oklahoma que huían de la sequía y la miseria, en busca de la californiana Tierra Prometida.

Fuente: Biografías y vidas.com