Reseña: “Sin historial” de Lissa D’Angelo

“Sin historial” de Lissa D’ Angelo.

Web del autor: http://www.lissadangelo.com/

Tengo veinticuatro horas para encontrarlo. Mil cuatrocientos cuarenta minutos para presentarme. Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos para enamorarlo y sólo un beso para que me vuelva a olvidar.
En una sociedad perfecta, donde no hay espacio para el rencor ni el odio; un mundo donde no tienes tiempo para recordar, los engaños y las mentiras no tienen efectos secundarios, ya que sólo basta un día para que los dejes atrás.
Porque cuando el reloj da las doce todas las mentes se formatean, bueno…
Todas a excepción de la mía.

Opinión personal:

Creo que más que decir que no me gustó el libro, diría que estoy decepcionada. Y es una lástima, porque pensé que podría estar orgullosa de una compatriota que se nota a lo lejos que le gusta escribir, que tiene bastante imaginación y gusta de todo este tipo de literatura.
No sé si seré yo la que ya está acostumbrada a otro tipo de lecturas… pero he leído nóveles y he quedado con la boca abierta. Me pesa que este no sea el caso.
Bueno, muchos sabrán que esta es la historia de Aya (o Anaya), de apellido impronunciable, chica de quince años que vive en un lugar llamado La Grata, donde solo viven mujeres y donde también se les ha enseñado que los hombres son unas bestias inhumanas que solo quieren dañar a la mujer. Personajes terriblemente prototípicos, modelos ya expuestos y usados hasta el hartazgo en novelas juveniles de mediocre calidad. Los hombres solo piensan en sexo y en dañar a las mujeres para complacer sus deseos sexuales. Algo así como American Pie… pero sin el chiste de fondo.

La sociedad perfecta en La grata, donde sólo habitan mujeres y niñas.

Creo que este escenario es el que le quedó grande a Lissa, porque en mundos distópicos como los que se han desarrollado en estos años dentro de la literatura juvenil, las aristas son diversas. Hombres versus mujeres, una premisa muy muy conocida. No me preocupa la originalidad en un texto, o quizá debería decir, no me preocupa que se usen los mismos temas, una y otra vez, pero siempre he creído que lo interesante está en los giros y en el punto de vista único que le dé cada escritor a su relato.
So, Anaya es la única que puede recordar en La Grata, todas las demás chicas están acostumbradas al reseteo de su cerebro cada noche, para borrar más que sus recuerdos, sus emociones. Cuando su amiga Emil cumple 17 años, se la llevan a otro lugar donde se supone que deberá prestarse para la procreación. Anaya piensa que esto es lo más horrible que puede pasarle, sobre todo porque no sabe qué harán con ella exactamente, así que decide escapar de La Grata e ir tras ella. En el bosque circundante conocerá a Irah, un chico algo mayor al que confundirá con un gato.
Sí, con un gato.
Debo partir por decir que en La Grata siempre les hablaron mal de los hombres, pero al parecer nunca se los enseñaron tal cual eran. Es decir, si se enfrentaban a uno por cualquier razón, ellas no tendría ni idea del “riesgo” que estaban corriendo. Puedo entender la inocencia de una persona que ha vivido prácticamente aislada toda su vida. Puedo entender la necesidad de Anaya de encontrar a su amiga y, cegada quizá por esto, no entender a lo que se estaba enfrentando.

“Es cosa de gatos” dice Irah, cuando no quiere explicarle a Anaya que él en realidad es un hombre.

Pero después de tanto tiempo compartiendo con Irah, viendo que sus cuerpos se parecían (hasta cierto punto, claro), que podía hablar con ella como cualquier otra de sus hermanas, que tenían costumbres parecidas, etc., ¿no empiezas a sospechar que esta otra “bestia” se parece mucho a ti y podría ser humano incluso? O sea, durante el libro no hay atisbo de sospecha alguno, lo cual me tenía bastante inquieta. ¿En serio no era capaz de conectar ideas o circunstancias para dar siquiera con una sospecha? Y eso que la narradora nos plantea que Aya es muy perspicaz. Raro.
Cuando Irah empieza a sentir un poco más de afecto por Anaya, decide ayudarla en la búsqueda de Emil, llevándola con él hasta La Grobe (ni idea como se hace con el teclado la verdadera letra que componía ese nombre), ciudad donde solo viven hombres y unas cuantas mujeres que actúan como prostitutas (o Meretrix) para satisfacer sus deseos carnales. Pero Irah es diferente. Él es el chico fuerte pero sensible que todas soñamos, cuyo cuerpo esculpido con delicadeza y formas apolíneas cautivan hasta la más insensible de las mujeres. Y así se la pasa Anaya describiendo cada dos o tres páginas lo perfecto que le resulta Irah, su cuerpo y todo lo que sale de su boca (aunque a veces se harte de mirarlo, según ella). Puse un comentario acerca de este tipo de personajes. No vale la pena volver a mencionarlo.
Para hacerla corta, llegan a La Grobe, la disfrazan de hombre y entran a la torre que custodia a todos los habitantes de la ciudad, y que también es usada para asesinar a los recién nacidos defectuosos, producto de la cruza de estos hombres-bestias con las meretrixes (no sé si ese es el plural, pero bueh). Ahí está también Emil y el gran secreto que esconde Irah, su familia y la historia de ambas ciudades, fruto de la locura de una mujer violada a los diez años.
Me decepcionaron las situaciones que se describen en el libro… Mucho ruido y pocas nueces, dicen por ahí. Esta es mi opinión, no pretendo con ello obligar a la gente a que no lo lea, de hecho es bueno que Lissa se dé a conocer, que siga escribiendo y que mejore con el tiempo. Todos aprendemos con el tiempo, yo incluida.

Lissa D’ Angelo

La edición del texto es lo que terminó de matarme. Faltas ortográficas por doquier, mala redacción (no siempre, claro), reacciones extrañas frente a determinadas situaciones. No sé, como he dicho antes he leído nóveles y me saco el sombrero ante ellos. Admiro el trabajo de un nóvel, porque sé que viene con ideas frescas y, muchas veces, con un estilo literario nuevo, refrescante.
¿Qué me gustó del libro? (Sí, si hubo cosas que me gustaron) Casi para el final hay una escena bastante bien lograda entre los protagonistas, cuando se declaran su amor. Me gustó, no puedo negarlo. Y Irah, aunque no termina de convencerme, me parece bastante rescatable.
El final… un partooo!! Mucha palabra y poca acción. Monólogos interminables, cansadores y un final de la historia un poco forzado, diría yo. Lo sentí muy rápido, poco desarrollado, con elementos innecesarios, etc. No sé, mi opinión al respecto no es precisamente objetiva, pero quiero dejar claro que estas fueron las sensaciones que pasaron por mi cabeza mientras leía Sin Historial.
La Sinopsis llama mucho la atención, la portada es bonita, bien hecha, el trailer está muy muy bueno… por eso digo que me decepcioné. Pero juzguen ustedes. Yo ya lo hice.

Sobre la autora:

Lissa D’ Angelo

Lissa D’Angelo nació en 1990, en la ciudad de Valparaiso, Chile. Desde que estaba en la escuela básica, descubrió su afición por la escritura siguiendo el camino de las fanfictions. Conocida por su fandom de Twilight como Cunning Angel, no tardó en alcanzar popularidad con historias como Incubo, Sweet Temptation y Caretas. En el año 2010, decidió dejar atrás las fanfictions y dedicarse a publicar historias con personajes propios en su desaparecida web El Tintero. En 2011, publicó la novela Fijación y, en 2012, Sin Historial, de la mano de su actual editora Paulina Arancibia Cortez-Monroy.
Ahora, ambas trabajan en Anatema y Signâtum, obras que esperan pronto lleguen a las librerías.

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