Reseña: “R y Julie” de Isaac Marion

“R y Julie” de Isaac Marion

Web del autor: http://www.isaacmarion.com/

 “Me llevo una mano al pecho, sobre el corazón. Mi “corazón”. ¿Todavía representa algo ese penoso órgano? Permanece inmóvil, sin bombear sangre, sin la más mínima utilidad, y sin embargo mis emociones todavía parecen originarse entre sus frías paredes. ¿Qué me pasa? ¿Me lo estoy imaginando todo? ¿Es un placebo? ¿Una ilusión optimista? En cualquier caso, siento que el encefalograma de mi vida se altera, formando montañas y valles con los latidos de mi corazón.”R es algo peculiar. Intenta pasárselo bien, pero es demasiado sensible y a veces se entristece. Tampoco ayuda que esté muerto, o casi muerto. Se pasa los días vagando por el aeropuerto abandonado donde vive sin saber muy bien qué sentido tiene su existencia. Hasta que conoce a Julie. R y Julie, un guiño moderno al clásico de Shakespeare Romeo y Julieta, es una historia de amor que esconde una fábula acerca de cómo vivimos dormidos, en estado catatónico, hasta que el amor irrumpe en nuestras vidas.

Opinión personal:

Cuando presentaron este libro en el desayuno editorial de Random House, pensé: “Oh, por Dios, otro refrito de Crepúsculo”. Lo peor de todo es que presentaba zombies en lugar de vampiros. O sea, un protagonista que está técnicamente muerto y pudriéndose. So, ¿a qué estamos llegando? Nadie lo sabe ya. Pronto saldrán héroes momias, cyborgs, perros, etc. Y todo en un cuento plagado de miel y ositos de peluche.

Lo miré durante semanas en las estanterías de la librería donde trabajo y como no se movía de ahí, dije… “Tendré que leerlo”. Más que nada porque si no sé de qué se trata no puedo venderlo, y también por un poco de morbo de saber a qué me atenía con esta novela.

Estamos en los últimos días de la tierra, donde ya no existen países y sus límites, la civilización se ha desintegrado casi en su totalidad y la lucha por la supervivencia se da entre los vivos y los no tan vivos.

“R” (es lo único que recuerda de su anterior nombre) es un no-vivo, un muerto en sus primeras fases de descomposición que tiene, eso sí, un nivel de claridad mental muy superior al resto. Logra decir frases de más de seis sílabas y mantiene una amistad con otro zombie llamado “M”, quién es casi como un “motoquero” calvo y grandote (así me lo imaginaba yo), con quien comparte algunas de sus aventuras en el Aeropuerto, uno de los tantos lugares donde los zombies han ido a parar luego de infectarse con la plaga.

En una de las cacerías de humanos que “R” realiza junto a sus congéneres, se enfrentan a un grupo de chicos que se escondían en un edificio y “R”, hambriento, ataca al líder del grupo. Lo curioso es que, cuando “R” traga parte del cuerpo de Perry, los recuerdos del recién comido susodicho llegan a la mente del zombie y le hacen tomar conciencia de la vida que antes llevaba.

En medio de la trifulca, “R” se da cuenta que el chico que acaba de matar estaba protegiendo a una chica. Julie es su nombre. Y de alguna forma “R” asume que tiene que protegerla porque ella era importante para Perry.

Tenemos ante ustedes, señores, un zombie con conciencia.

En medio de todo este delirio por la supervivencia (tanto zombie como humana), se nos presenta así esta extraña historia de amor con reminiscencias a Romeo y Julieta. Claro, no estamos frente al nuevo Shakespeare ni mucho menos, pero existen varios elementos que nos recuerdan a su trágica obra teatral. Podemos hacer un paralelo tanto con los personajes principales, como con los secundarios. Ver en “R” a un Romeo existencialista, que se cuestiona cada acción por mínima que parezca y que se repite a cada segundo “¿a dónde vamos a parar?”. Ver también en “Julie” una Julieta dispersa, rota por los recuerdos de un pasado mucho mejor, descontenta con su presente e incierta hacia el futuro. Una frágil doncella capaz de sostener una ametralladora, a lo femme fatale, para deshacerse de los zombies.

También están sus manos derechas. “M” es un vulgar Mercuccio, de buen corazón y atraído en todo momento por las féminas. Nora, amiga de Julie, cercana a Nana en el contexto shakesperiano, se muestra como la protectora y quien encubre a la protagonista en cada una de sus hazañas, no sin cierto rechazo hacia “R”.

Cuando “R” separa a Julie del resto de los humanos y se la lleva al Aeropuerto para protegerla, comienza a interesarse por ella y por su atrayente espíritu. Y por su apariencia, claro… no es un zombie asexuado ni mucho menos. Julie es una chica menuda, bajita, de cabello rubio y ojos azules, aroma indescifrable, valores éticos poco claros e hija del general en jefe que lidera el clan humano que vive dentro de City Stadium. (Lugar donde se reúnen los humanos, un antiguo estadio de fútbol, modificado para vivir en él en la medida de lo posible, construyendo viviendas con lo que pueden).

Julie, luego de unos cuantos días de incertidumbre y  rechazo, comienza también a interesarse por “R”. Obvio, él no es un zombie cualquiera, no se le cae el cuerpo a pedazos, ni exuda un olor completamente desagradable. Salvo porque está muerto, pasaría por un chico que no ha dormido en días ni se ha duchado en el mismo tiempo.

Si logran obviar estos detalles, podrán leer la historia como yo, con cierto asombro y cercanía, con un gusto por la melodía cadenciosa de su prosa y por los guiños a música de culto, como Frank Sinatra y Jhon Lennon.

El argumento redunda en los lugares comunes de toda historia de amor: un presente incierto, un padre en contra de la relación, una imposibilidad por vivir ese amor, tanto física como psicológica, amigos dispuestos a meterse en problemas por los protagonistas, etc. Nada nuevo bajo el sol.

Creo que el ser escrita por un hombre le quita esa afección propia de las novelas románticas fantásticas, escritas por mujeres, que han salido hasta este minuto. No me encontré con ningún Edward, con ninguna Bella, con ningún Damen ni ninguna Ever (ambos en “Eternidad” de Alyson Nöel), ni menos con una Luce (de Oscuros) que, según las malas lenguas, es odiosa por decir lo menos.

Me gustó que fuera una historia de amor en su justa medida, algo existencialista eso sí (onda, ¿quién soy? ¿Dónde voy? ¿Por qué estoy aquí?), con un ritmo constante (ni muy rápida ni muy lenta) y de alguna manera, actual. Me gustó también que cerrara el ciclo ahí mismo, que no haya continuaciones ni mucho menos, o que se escribieran situaciones tan inverosímiles como que un hombre-lobo joven se enamorara a primera vista de una recién nacida (cofcofJacobyRenesmeecofcof).

Existen, eso sí, partes que yo habría omitido, más que nada porque ralentizaban el argumento, por ejemplo: las cavilaciones de Perry. Páginas completas sobre lo que hizo, no hizo y pudo hacer este personaje. Sé que Marion quería darle sentido a la historia o más que nada, al vínculo que Perry y “R” compartían con Julie, pero… uff!

Edición: española. Peninsular todo el rato. Tengo una manía con estas ediciones. Las odio con todo mi ser, pero estoy tan acostumbrada a ellas, que ya me da igual. Portada, nice, aunque me gusta más la original.

No la recomiendo para aquellos que sean fans acérrimos de los zombies tipo “The Walking dead” o similares. Si quieren leer una buena historia de amor, esta es una real opción. Y si quieren satisfacer su morbo de saber cómo besa un zombie, también pueden leerla.

Sobre el autor:

Isaac Marion nació en Seattle en 1981.
Ha escrito cuentos y algunas novelas, que se ha autoeditado y le han
reportado cierto éxito. R y Julie es la primera que ha dado el doble
salto editorial y cinematográfico.

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